He bebido tu carta con febril impaciencia.
Y tú, cuando estas líneas recibas, estarás
En grupo dichoso. Y entre la concurrencia,
“Léela pronto”, un amigo junto a ti te dirá.
Y en tanto, abanicándote con mi carta cerrada,
Y viendo el sobre apenas, distraída tal vez,
Dirás, no interrumpiendo tu charla comenzada:
“No es nada, sí… no es nada. La leeré después”.
Ismael Enrique Arciniegas