Aunque los dos nos amamos,
Y aunque también padecemos
En la vida que llevamos,
Muy poco nos parecemos.
Siempre un disgusto es bastante,
Aunque pequeño en sí mismo,
Para que surja al instante
Entre los dos un abismo.
En nuestro mutuo ardimiento
Creemos, y en sus delicias,
Mas desde el mismo momento
En que cesan las caricias,
Sólo a medias, no te asombre,
Nos podemos entender.
¿Amigos, si fueras hombre,
Llegaríamos a ser?
Ismael Enrique Arciniegas