LA COPA

(DE ALBERT SAMAIN)

Cuando al són de la Lira, gloria del suelo heleno,
Surgían altas torres al azul estrellado,
Modeló mis contornos un artista sagrado,
De una púdica virgen sobre el turgente seno.

Fuí encanto de los ojos desde una edad remota
Al través de los siglos. Pero al fin llegó el día,
En que al par que en sus bases el Olimpo crujía,
Sopló sobre mí el trágico viento de la derrota.

Vivo contra los años, y fija en mi destino
Me yergo en alto zócalo, donde me trasfigura
La radiosa Belleza con su fulgor divino.

Soy la copa por arte pagano cincelada,
Y hace ya dos mil años que guardo, siempre pura,
El indomable orgullo de no servir de nada.

Ismael Enrique Arciniegas

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