(DE CH. VAN LERBERGHE)
Dijo el Señor a su hijo:
«Tus pasos avanza
Por el claro jardín de los ángeles,
Do brillan manzanas
Y rosas. Es tuyo. Es tu reino.
Mas de todo tan sólo te atraiga
La flor, que es suprema beldad.
Deja el fruto colgando en las ramas,
Y no profundices la felicidad.
Tus esfuerzos serán siempre vanos
Si quieres saber lo que encierra
En sus hondos secretos la tierra
Y el enigma de seres humanos.
No escuches la voz que te llama
En las sombras, y nunca te tiente
Ni voz de sirena
Ni voz de serpiente,
Ni voz de palomas en celo
Del amor en los bosques sombríos.
Ignóralo todo;
No pienses y canta.
Toda ciencia es fugaz vanidad.
No ames más que la eterna belleza,
Y que ella sea para ti en la vida
Toda la verdad.»
Ismael Enrique Arciniegas