(DE JEAN MORÉAS)
Cuando a sentarme en el peñón, de noche
Y bajo el viento, venga,
Y no oiga más, oyéndote, el ruido
Que haga mi corazón sobre la tierra.
No te baste a mi faz lanzar tu espuma,
Oh mar, en las tinieblas:
Que un golpe de tus olas me arrebate
Y en tu amargura para siempre duerma.
Ismael Enrique Arciniegas