Titulo EL BAJO MAGDALENA
Poesia

 Subiendo el barco aceza.
El río, soñoliento. Sol. Pereza.
Inquietud y calor. Bancos, más bancos
De arena. Cielo azul. Bosque y barrancos.

Y sobre el agua turbia que dormita,
Y de una y otra playa entre lo verde,
Como un blanco pañuelo que se agita,
Una garza que vuela y que se pierde.


II

MEDIO DÍA

Polvo, cansancio y sol. Y un torbellino
De polvo, y otro.... y otro de contino
En la aridez desierta del camino.

De la montaña en el oscuro flanco,
Junto al río, a la luz radia un barranco
De color ocre. El cielo es casi blanco.

Tronco erecto, sin hojas, como una asta
Corta el confín. Y en la llanura vasta
El sol refulge, y el rebaño pasta.

III

 

GRIS

Cercas de piedra cortan la llanura.
El cielo, gris. Una casita blanca.
En el cerro, unas manchas de verdura,
Y abajo, un pozo que el juncal estanca.

El pajonal con un susurro leve Tiembla.
Se apaga el horizonte turbio,
Y de un techo lejano; en el suburbio
Del pueblo, el humo sube lento.

Llueve,
En el campo hay modorra,
Y en el límite gris de la pradera,
Un carro va por la ancha carretera,
Y en el vago crepúsculo se borra.

PENSATIVA

Sobre la falda, la novela. En tosco
Banco, de rojo peinador. La queja
De un hilo de agua en el jardín.

Semeja
Gran búcaro de rosas en el quiosco.
¿Lee o medita?
Y mientras de su falda
Resbala lentamente la novela,
La tarde, rosa y gualda,
En su pupila azul se aterciopela.

V

MARINA

Listo a zarpar el barco
Sopla como si fuera enorme fuelle.
Al puerto, cielo y mar forman un marco
Azul. Despierta entre el bullicio el muelle.

En la desierta playa
Una palmera el horizonte raya.
Peces, al sol vivaces
Las escamas, del mar los alcatraces
Rápidos sacan. Negro el humo asciende.

Van en bandadas pájaros fugaces.

Y blanca vela hiende
La trémula bahía, mientras fragua
El sol, que vivo esplende,
Como un jardín en el cristal del agua.

VI

EL REPROCHE

Entre los temblorosos cocoteros
Sollozaba la brisa; y en la rada,
Del ocaso los rayos postrimeros
Eran como una inmensa llamarada.

Al oír mi reproche
Se apagaron en llanto sus sonrojos,
Y fue cual pincelada de la noche
El cerco de violetas de sus ojos.

Y al confesar su culpa,
Su voz era sollozo de agonía,
Y la blancura de su tez fingía
Del coco tropical la nivea pulpa.
VII
EN EL BROCAL

En el brocal del pozo te vi un día.
Fragancias en el huerto y mariposas,
Y tu casta hermosura sonreía
Entre las madreselvas y las rosas.

Y bella y solitaria,
Y de la tarde al claroscuro exiguo,
Parecías la hija de Samaría
En la viñeta de un misal antiguo.

VIII
LAS GARZAS

Se aleja el barco. Luz de madrugada.
La aurora alumbra el peñascal sombrío,
Y de garzas alígera bandada
El vuelo tiende en la quietud del río.

En sus alas la luz se atornasola,
Y del oriente entre rosados velos,
Parecen, blancas, en la orilla sola,
Un adiós silencioso de pañuelos.

IX
EL ANOCHECER

Canta la fuente en el jardín. La tarde
Se apaga, seda y oro, y una nube
En el ocaso entre arreboles arde.
Baja la noche. El pensamiento sube.

En torno, sombras. Entra
Todo en reposo. El bosque es negra mancha.
La visión del espíritu se ensancha,
Y el alma en el recuerdo se concentra.

En las manos la frente taciturna,
Sueño.... Sombras. Callada la arboleda.
Todo se ha ido....
En la quietud nocturna
El rumor de la fuente sólo queda.

X
EN LA PLAYA

El mar contra el escollo
Una lluvia de lirios parecía,
Y entre el susurro del palmar, se oía,
Lejos, la queja de un cantar criollo.

Llegaban a tus pies espumas rotas
En cambiantes de luz rosada y lila,
Y entre un vuelo callado de gaviotas
Se dormía la tarde en tu pupila.


XI
PLAYONES

Un arenal, y otro arenal.... Un arco
De bronce ardiente, finge el cielo. El río
Se va extendiendo con color de charco
Hasta los troncos de un palmar sombrío.

En el agua dormida reverbera
El sol. Y en la aridez de la ribera,
Junto a sombría zarza,
Esbelta, blanca y sola, cual si fuera
Lirio del arenal, se ve una garza.

XII

AZUL

Una luz azulada
Por el llano y los árboles se extiende.
Va al redil la vacada,

Y una estrella, entre nubes asomada,
Con un fulgor azul radiosa esplende.

De un sonrosado esmalte
Se ve la cima del poniente orlada,
Y del sol la postrera llamarada
Hace que el cielo más azul resalte.

La tarde, azul.... Y entre el azul risueño
Del campo y de la altura,
Flotar parece languidez de ensueño
En el silencio azul de la llanura.
 

       
Fecha 2009-09-11
 
 
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