Titulo ALMAS, MODAS, Etc.
Poesia
Distinta tú serías a todas las mujeres,

Si hacerte y rehacerte, cada vez que lo quieres, 
El alma no supieras. Lo haces con una nada;

Y tu arte es tal, que cada 
Ocasión que te veo,

Me subyugas, y que eres otra mujer yo creo.

 

Tú sabes que en lo vida todo se va gastando,

Que nuestro amor es viejo, y es siempre entonces cuando 
Engaño e ingenio luces, que en ti son inherentes,

Y ante mí te presentas con ojos diferentes.

El brillo de tu rostro se ve más bello y vivo

Entre capa de pieles; con mayor atractivo

Renaces de la seda, de un bien cortado traje

y de rondas de encaje;

Y después... los sombreros. Algo más llamativo 
En ti siempre descubro. Y eso es, precisamente,

Por los grandes sombreros, lo que hace que los ojos 
Aparezcan más negros, pues ocultan la frente.

Porque muy bien comprendes, con tu sabiduría
E ingenio despejado,

Que debes, cuando observas mi amor ya fatigado, 
Confeccionarte un alma, que no te conocía.

Al verte en ese instante,

Los labios te saqueo con mis besos nerviosos, 
Y tomo tu semblante.

En mis manos febriles, y agito tus undosos 
Cabellos, y me río... más feliz, más amante. 
Pero cuando los rizos te deshago, y encuentro 
Tus verdaderos ojos, y el alma reconcentro, 
Veo que son los mismos. Y cuando febrilmente 
Agito con los dedos tu rubia cabellera

Y asoma tu cabeza revuelta de repente, 
Reveo con profundo desencanto tu frente, 
La de la vez primera.

¡Eres tú, la de siempre, pues no has cambiado nada!
y aquella tu alma efímera con mis ósculos trato

De reanimar. Mas huye mi ilusión disipada,
Y entonces me pareces de tu madre el retrato.
 

 

       
Fecha 2010-10-01
 
 
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